DIARIO DE A BORDO
18 de agosto de 2006
Yo te di huesos de palomas pequeñas; pequeñas, como nuestro hijo muerto.
Los dos locos, cegados, quemados por el sol de la vida.
Conjurando la muerte, deseando ser un dios que rescatara al otro, al que veíamos caer, porque uno nunca se ve caer a sí mismo como ve caer a los demás.
Mirándonos, escrutándonos; lamía tus lágrimas loco de sed, de sed de ti. Hacía tanto que no nos tocábamos…
Tú me diste los remos, no podías, no querías encontrar el camino entre las aguas oscuras.
Naufragio de maternidad interrumpida, nuestro bote a la deriva.

EL DIARIO DE GERONA
24 de agosto de 2006
Desde 1982 la guardia costera de Girona entrena palomas para que descubran los chalecos salvavidas de los naufragios que para el ojo humano resultan invisibles desde el aire a cierta distancia. Una vez descubierto, las palomas pican sobre un botón para dar la alarma. Los radares descubren únicamente el 40% de los supervivientes, frente a un 90% de las palomas.
Lamentablemente, esta madrugada la guardia costera ha descubierto gracias a los radares, una lancha de salvamento con tres cadáveres abrazados a bordo. Los náufragos, muertos por deshidratación, en su desesperación se habían alimentado de las palomas que podían haberlos rescatado.