(ejercicio de autopresentación)
Soy un joven velero.
Un velero demasiado acostumbrado a luchar contra vientos, mareas y fuertes olas
hasta el punto de marearse si navega sobre aguas calmadas.
A este velero le gustaría surcar los siete mares
y descubrir en primera persona
lo poco pacífico que resulta ser el océano pacífico
y encontrarse sólo en alta mar, a la deriva.
El armador de este navío le equipó con un buen armazón
- de los más resistentes de todo el astillero-
pero con un gran defecto; pues este velero no sabe
aprovechar los vientos favorables y dejarse llevar;
por el contrario, se empeña en bogar contra corriente.
El sueño secreto de este barquito consiste en aprender a bucear;
sumergirse bajo la superficie y descubrir
los secretos ocultos del fondo marino,
aquellos reservados a unos pocos:
a los valientes y a los náufragos.